La máquina de Lucifer
El primer cajero automático, instalado en Nueva York en 1961 y llamado Bankograph, permitía recibir depósitos. Una máquina de microfilms fotografiaba cada depósito.
Sin embargo, tuvo que ser retirada a los seis meses por falta de aceptación de parte del público. De acuerdo con su inventor, Luther George Simjian:
Las únicas personas que utilizan las máquinas eran un pequeño número de prostitutas y apostadores, quienes no querían lidiar con los cajeros cara a cara.
