El ADN de dos personas cualquiera coincide en un impresionante 99,9%. Y de esa diferencia, el 85% de la variabilidad ocurre entre individuos de la misma población, un 7% por diferencias entre poblaciones del mismo continente, y sólo un 8% por diferencias entre grupos de continentes distintos. Es decir, la diferencia genética entre dos islandeses blancos como la leche es once veces mayor que la diferencia entre el islandés promedio y el senegalés promedio.
Las razas son tan notorias porque representan ajustes de la piel al clima, y la piel es muy visible justamente por tratarse de la parte del cuerpo expuesta al exterior, pero tienen muy poca incidencia en el organismo como un todo.