“La idea de organizar cualquier tipo de defensa generaba una repugnancia casi innata; cavar el suelo era considerado un gesto deshonroso para los luchadores leales quienes en sus corazones anhelaban ofrecerse a sí mismos al peligro con sus pechos desnudos”.
Maurice Gamelin sobre el Ejército de Francia en la Primera Guerra Mundial, y quien luego fue Comandante en jefe en la Segunda.
En las primeras batallas, los generales franceses se negaban a usar indignos camuflajes y marchaban bajo el fuego enemigo al son de tambores y trompetas, exhibiendo con orgullo sus pantalones rojos, chaquetas azules y guantes blancos. La masacre los forzó a reemplazar los gloriosos colores de la república por opciones menos patriotas pero más seguras. A cargo de la misión quedó el pintor Lucien-Victor Guirand de Scevola, quien recurrió a las técnicas de los expertos en materia de deformar la realidad al punto de volverla casi irreconocible: el cubismo.