En 1980, Robert Hill fue acusado de agredir a una niña en Disneylandia mientras vestía el disfraz de Winnie The Pooh. Él sostenía que fue un accidente.
Disney impone reglas extremadamente estrictas para sus actores. Una vez en el disfraz, deben mantener el personaje pase lo que pase. Por eso el día del juicio Hill se presentó en disfraz de Winnie the Pooh. Tras jurar le dio al taquígrafo del tribunal una caricia con el hocico y luego solo se comunicó mediante pisotones y movimientos de cabeza y barriga.
Al jurado le bastaron 21 minutos de deliberación para declarar a Hill inocente.