ARTES VISUALES

¿Y esos sesudos críticos que la interpretaron todas estas décadas?

New York I, del neerlandés Piet Mondrian, ha estado colgada al revés por error desde 1980.

Tal como se muestra hoy las líneas multicolores se espesan en la parte inferior y sugieren una versión muy estilizada de un horizonte, pero el engrosamiento debería estar en la parte superior, como un cielo oscuro

Decidieron dejarlo así, porque las cintas adhesivas ya están muy sueltas y penden de un hilo. Si lo invirtieran, se desarmaría.

 

El depravado ese de Renoir

Walter Chrysler Jr., hijo del fundador de Chrysler, comenzó a coleccionar arte a los 14 años. Un día, el encargado del internado donde dormía notó una mujer desnuda, de una pulgada de alto, en una pequeña acuarela colgada en su pared. Lo consideró impropio, lo confiscó y lo destruyó. La acuarela era de Renoir.

“Lo mío es la pintura orgánica”

Pablo Picasso empleó caca de su hija Maya para pintar una de las manzanas de Bodegón (1938). En palabras de la hija de Maya:

Los excrementos de un niño que todavía se alimentaba del pecho de su madre tenían una textura y un color únicos. Mi abuelo podía transformar algo material como el excremento en algo sublime.

Arte, sin duda. El arte de engañar.

En mayo de 2016, dos adolescentes californianos, Kevin Nguyen (16) y TJ Khayatan (17) visitaron el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Decepcionados por la simplicidad de algunas de las exhibiciones, pusieron un par de anteojos en el suelo, retrocedieron y esperaron. En minutos los visitantes trataron su broma como una obra de arte, y varios le tomaron fotos.

 

 

Un importante miembro de la colección museográfica

El tapiz de Bayeux conmemora el triunfo Normando en la batalla de Hastings de 1066. Además de 626 humanos, 190 caballos y 35 perros aparecen y 93 penes, varios de ellos erectos. Y hablamos de una pieza comisionada para recrear la vista de los feligreses de la catedral de Bayeaux. Cuando los victorianos acometieron el objetivo de crear una réplica escala 1:1, en 1885, entró la tijera de la censura.

Dolor burocrático <<< dolor físico

En 2018 la sueca Johanna Giselhäll Sandström decidió tatuarse los nombres de sus dos hijos Nova y Kevin. El artista se equivocó y escribió Kelvin. En lugar de corregir su tatuaje cambió legalmente el nombre de su hijo a Kelvin.

“Esta infamia la resolvemos a piñas”

En 2017, Lloyd Jack (22) y Ruairi Gray (22) entraron a una exhibición de arte en la Universidad Robert Gordon en Aberdeen, Escocia, y pusieron una piña sobre una mesa vacía. Cuando regresaron días después estaba protegida por una vitrina de vidrio y dispuesta como una obra de arte más de la exposición.

 

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