“¡Y ni siquiera podemos escribir libros para la cura!”
En el siglo XVIII, era causa de alarma en varios países de Europa occidental el exceso de tiempo que se dedicaba a los libros. Se hablaba de la condición de “adicción a la lectura”, o “fiebre de lectura”. Se la consideraba una causa de enfermedad de los nervios, capaz de llevar al suicidio debido a la falta de ejercicio físico.
