“Yo no me voy con rodeos para la conquista”
Durante el cortejo, el macho de la salamandra Plethodon petraeus muerde a la hembra hasta romperle la piel de la cabeza. Luego frota una glándula de la barbilla sobre las heridas e inyecta feromonas directamente en su torrente sanguíneo para someterla lo suficiente como para aparearse.
