El biblioamigo del estudiantado
“Bártulo” procede de Bártolo de Sassoferrato, jurisconsulto italiano del siglo XIV. Sus libros eran populares en las universidades y desde en torno a 1550 se documenta el empleo del término bártulos para referirse a ellos y, con el tiempo, esta voz devino en “libros de estudio” en general, y de ahí se amplió a enseres de todo tipo.
