Comic erótico con aval del estado
Carles Recio, jefe de la Unidad de Actuación Bibliográfica de Valencia, se presentó solo a marcar huella al inicio y término de la jornada laboral durante 10 años. A lo largo de ese periodo, mientras recibía mes a mes su salario de 50 mil euros anuales, dirigía un prostíbulo de hombres y se desempeñó como dibujante de cómics eróticos. Creó una superheroína sexy llamada Fallarela que arroja naranjas en llamas a sus enemigos.
