“Necesitamos que gane… al menos por una nariz”
En 1964, la CIA gastó el doble por votante en las elecciones presidenciales de Chile, apoyando a Eduardo Frei Montalva, que la suma de los candidatos republicano y demócrata en las elecciones estadounidenses del mismo año. Fueron US$4 millones “en unos 15 proyectos de acciones clandestinas, desde organización de pobladores de campamentos a la transferencia de fondos a los partidos políticos”. Sin que Frei fuera informado, más de la mitad de su campaña fue financiada por la CIA a través de intermediarios identificados como hombres de negocios.
