Decompositores musicales
En uno de los primeros recitales de Pink Floyd, en club de juventudes católicas, el encargado se rehusó a remunerar el show porque consideró que lo ejecutado “no era música”. Los representantes de la banda recurrieron a la justicia. Nick Mason relata que “para nuestra total incredulidad, perdimos, pues decepcionantemente el magistrado concordó completamente con la opinión del administrador del club”.
