Para poner los cuernos y comer pescado…
Pedro I de Rusia (1672 – 1725) torturó a su hijo por sospechas de complot, y no tuvo reparos en dejarlo morir en prisión a causa de las lesiones. También hizo ejecutar al amante de su esposa Catalina y dispuso su cabeza en una jarra en las habitaciones de la propia Catalina.
Fuente: 1- Heather M. Campbell. "The Emergence of Modern Europe: C. 1500 to 1788". Ed. The Rosen Publishing Group, 2011. ISBN: 9781615303434. Pág. 1802- Stephen T. Asma. "Stuffed Animals and Pickled Heads: The Culture of Natural History Museums". Ed. Oxford University Press, 2001. ISBN: 9780195163360. Pág. 22
