“Total, a bordo no hay nadie a quien besar”

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En 1497, Vasco da Gama y 170 hombres zarparon rumbo al Cabo de Buena Esperanza y más allá. A la altura de Mozambique, el escorbuto ya hacía estragos. Los marineros recurrieron a la práctica habitual de la época: cortar sus inflamadas encías con cuchillos y refregar las heridas con orina.

Fuente: Fergus Fleming. "Off the Map: Tales of Endurance and Exploration". Ed. Grove Press, 2007. ISBN: 9781555848521. Pág. 46

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