“Pero no me va a negar que el chile es más sabroso que el oro”
Tras su primer viaje, Cristóbal Colón volvió a España con un cargamento de inservible pirita –pensando que era oro-, inútiles cortezas –pensando que era canela- y ardientes chiles –pensando que era pimienta-.
Tras su primer viaje, Cristóbal Colón volvió a España con un cargamento de inservible pirita –pensando que era oro-, inútiles cortezas –pensando que era canela- y ardientes chiles –pensando que era pimienta-.
