Por fortuna, no en todos los sistemas judiciales la sentencia sienta jurisprudencia
La primera persona en morir a causa de un automóvil fue Bridget Driscoll, golpeada por un vehículo que viajaba a 19 kilómetros por hora el 17 de agosto de 1896. El juez, Percy Morrison, al proclamar su veredicto, instruyó que "esto no debe volver a ocurrir jamás".
Hoy, 1,2 millones de personas en el mundo mueren en accidentes de tráfico.
