El embrujo de las sábanas

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Gioachino Rossini solía componer en cama. Cierta mañana fría de invierno una hoja cayó al suelo; en lugar de desafiar el aire helado de su habitación, comenzó desde cero en una hoja nueva, creando una pieza por completo diferente. “Dadme una lista de lavandería, y le pondré música”, declaró una vez.

Bonus track

En 1816, hizo entrega de otro resonante éxito al dotar de música al Otelo de Shakespeare. Para complacer a la sensibilidad italiana de la época, ofreció un desenlace alternativo con final feliz . Lord Byron casi se cae de espaldas. Otelo, a su juicio, había sido “crucificado bajo la forma de una ópera”.

Fuente(s): Ethan Mordden. "Opera Anecdotes". Ed. Oxford University Press, 1988. ISBN: 9780195056617. Pág. 32

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