Habría que partir por descifrar su profesión

Habría que partir por descifrar su profesión

Habría que partir por descifrar su profesión

Una de las piezas previas de Geoffrey Tandy, el experto secador-ólogo

Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército británico necesitaba de “cryptogramists”, expertos en técnicas de cifrado o codificado. Reclutaron a Geoffrey Tandy, sin notar que era un “cryptogamist”, experto en plantas que se reproducen por esporas, como las algas.

Tandy llegó a Bletchley Park, e hizo lo que pudo para ayudar a Alan Turing y compañía a descifrar el Código Enigma del ejército alemán.

En 1941, un submarino alemán fue torpedeado, y se recuperó valiosa información de su interior, incluyendo tablas de conversión del Código Enigma. El problema es que los papeles estaban empapados a un nivel que se creyó irrecuperable. Ahí apareció el “cryptogamist” que Tandy llevaba dentro. Con años de experiencia preparando algas para herbarios, sabía exactamente qué hacer. Llamó al Museo de Historia Natural para solicitar materiales, logró salvar el material y ayudó así a descifrar el Código Enigma, un logro que aceleró el fin de la guerra y evitó la pérdida de millones de vidas humanas.

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Fuentes

Amy Freeborn. "How a seaweed scientist helped win the war". The Natural History Museum, 26 de marzo de 2014 http://www.nhm.ac.uk/natureplus/blogs/behind-the-scenes/2014/03/26/how-a-seaweed-scientist-helped-win-the-war