En 1920, el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Seth M. Walker, intentó presentar la resolución de ratificación de la 19° enmienda de la Constitución, que concedía el derecho a sufragio a las mujeres. La votación empató dos veces 48 a 48, lo que impedía la ratificación.
En la tercera ronda, Harry Burn, un diputado republicano de 24 años, cambió su voto y permitió la ratificación. Burn declaró después ante los periodistas: “sé que el consejo de una madre es siempre el más seguro para que su hijo siga, y mi madre quería que yo votase por la ratificación”. A minutos de la votación, había recibido una carta de su madre, Febb Ensminger Burn, que incluía el siguiente pasaje:
Querido hijo. 11 de julio de 1920
[…] Hurra y vote por el sufragio y no los deje en duda. Noté el discurso de Chandlers, era muy amargo. Estuve observando para ver cómo estabas, pero aún no he visto nada… No olvides ser un buen niño y ayudar a la Sra. “Thomas Catt” con sus “Ratas”. ¿Es ella la que puso “rat” en ratificación, Ja! No más de mamá esta vez. […]
Con mucho cariño, mamá