En la batalla de Rancagua, el 1 y 2 de Octubre de 1814, las tropas libertadoras se parapetaron en la plaza de la ciudad al mando del entonces brigadier Bernardo O'Higgins. El último día se encerraron en la catedral. Los realistas cortaron los suministros de agua de las acequias y prendieron fuego para sofocarlos. O'Higgins montó sobre su caballo y arengó a sus soldados diciendo "Vivir con honor o morir con Gloria". Comandó un ataque desesperado para romper con el cerco y huir hacia Santiago. La única calle libre para huir hacia la capital era la calle Cuevas (que aún conserva el nombre). El resto de las tropas tomaron también sus caballos y, ante la confusión, se preguntaban "por donde,", a los que los otros respondían "hay que apretar por cuevas" (“apretar” en el sentido de apretar las riendas). Al llegar a Santiago, los sobrevientes relataron este hecho y el gran desastre diciendo "nos salvamos porque apretamos por cuevas". Por eso el dicho de que arrancar de un peligro inminente de vida se le califique como "apretar cueva". | | | |
| |