El ano 2.000 se aprobó una ley que exige a los organizadores de las fiestas de los matrimonios pagar una suma por el concepto de derechos de autor de la música que se toca. Comenzó a regir el 26 de diciembre de ese ano, y el primero en pagar tales derechos fue Marcelo Ríos, al casarse con Giulana Sotela.