Martingala (treta para engañar a alguien) proviene del pueblo francés de Martigue, en Provenza, cuya situación aislada fue causa de que sus habitantes tuvieran fama de gente rústica y de que conservaran antiguas vestiduras y costumbres. Una de estas costumbres eran unas calzas "apropiadas para personas con súbitas necesidades fisiológicas", que en francés pasaron a llamarse "martingale", y luego derivó a "martingale" (2º cuarto del S. XVI). De ahí pasó al castellano como "artimaña", por alusión a este ingenioso dispositivo.
| | | |
| |